—Se-señor... ¿Está…?—Harry. —Me interrumpió de inmediato.—¿Disculpe? —Harry. Llámame Harry. —dijo, ladeando un poco la cabeza. Parpadeé por un segundo, asimilando la orden. —Ok... Señor... Harry...—Harry —volvió a interrumpirme, con una fijeza en su mirada que me obligó a enderezar la espalda.Entonces, haciendo un esfuerzo supremo por contener mis nervios, lo dije: —Señor... Harry, ¿está completamente seguro de lo que hace?—Harry —volvió a interrumpir por tercera vez, con una paciencia tortuosa que me estaba volviendo loca—. Llámame Harry, sin el "señor" o algún otro título absurdo.Lo miré con absoluta sorpresa. No entendía a qué venía tanta insistencia con la informalidad.—¿Está seguro de que quiere que yo sea su asistente personal? —le pregunté, buscando algo de cordura en la situación.—¿Hay algo de malo en eso? —Harry me devolvió la pregunta, entornando los ojos de manera inocente, aunque su sonrisa lo delataba.—No, por supuesto que no —respondí de inmediato, acomodándo
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