Solo tenía un pensamiento en mente: buscar refugio con la única persona que representaba un amor limpio y sin condiciones. Llegó a la habitación de Leonor, abrió la puerta temblando y se arrojó a los brazos de su tía, rompiendo en un llanto desgarrador, buscando el único consuelo capaz de protegerla de la tormenta que acababa de descubrir.El llanto de Emi en la habitación de la planta baja era un lamento desgarrador, un eco de dolor puro que cortaba el aire de la casona. Leonor la sostenía entre sus brazos, intentando calmarla, pero el cuerpo de su sobrina temblaba con una fuerza incontrolable. Emi caminaba de un lado a otro, tropezando con los muebles, agitando las manos en su eterna oscuridad, mientras soltaba frases inconexas, fragmentos de horror que Leonor no lograba descifrar.—¡Todo es una mentira! ¡Cada palabra, cada caricia en esa cama... todo fue un negocio! —gritaba Emi, con la voz rota y los ojos inundados en lágrimas, perdiendo por completo los estribos—. ¡Me utilizaron,
Leer más