Nicanor guardó silencio por un momento, frunciendo el ceño mientras pasaba sus dedos por el ala de su sombrero. EMI con un nudo en la garganta le hizo una pregunta incómoda, pero necesaria.
—¿Cómo conocieron a Scutaro? Yo si recuerdo que lo nombraban mucho, ¿eran amigos?
El recuerdo de Scutaro parecía traer un aire denso y helado al despacho, borrando la calidez con la que venía hablando de doña Emilia y don Ramiro.
—A Scutaro lo conocieron en este mismo llano, niña Emi, pero él no siempre fue