Cuando sus informantes le notificaron que Gabriel ya había agendado la cita médica para la segunda opinión de Emi, al viejo empresario se le heló la mirada.
A él no le convenía bajo ninguna circunstancia que esa muchacha recuperara la vista. Si Emi volvía a ver, no solo ganaría una independencia que la haría más difícil de controlar, sino que el impacto emocional la uniría aún más a Gabriel. Peor aún: una evaluación médica exhaustiva de alto nivel podría descubrir detalles del pasado que Scuta