Camila dio un paso atrás.Fue apenas un movimiento, casi imperceptible, pero lo vi. Durante meses, aquella mujer nos había perseguido, amenazado, herido. Había filtrado nuestro contrato, había metido un arma en la habitación de una niña, había golpeado a su propia prima. Y sin embargo, en ese instante, lo único que vi en sus ojos fue miedo.—Es imposible —dijo, con la voz más aguda de lo habitual—. Ramiro tenía la llave maestra. Conocía los horarios.—Pues parece que alguien le ha fallado —respondió Sebastián, guardando el teléfono—. Como tú le has fallado a tu prima.El comunicador del guardaespaldas volvió a sonar. Esta vez la voz al otro lado era tranquila, profesional, sin urgencia.—Señor Del Valle, la policía ha llegado a la mansión. Ramiro Del Valle está detenido. Quiroga confirma que todo está bajo control.—¿Sofía?—La niña duerme. No se ha despertado en toda la noche.Sentí que las piernas me flaqueaban. Todo el miedo acumulado durante horas se transformó en un alivio tan in
Leer más