La llamada de Ivanna nos dejó paralizados durante tres segundos.
Tres segundos que duraron una eternidad.
Sebastián fue el primero en reaccionar. Marcó el número de Quiroga con una mano mientras con la otra me apretaba el hombro, como si necesitara anclarme al presente.
—Quiroga, escúcheme bien —dijo, sin preámbulos—. Ivanna acaba de llamar. Camila planea secuestrar a Sofía esta noche mientras nosotros vamos al muelle.
Del otro lado de la línea llegó un silencio breve, seguido de una voz grave.