Jasemin.El aire cambió en el instante en que él cruzó la puerta, no fue algo que pudiera explicarse con lógica, simplemente se sintió, como si la sala entera se tensara alrededor de su presencia. Aarón no entró como un invitado ni como un hermano que regresa, entró como si ese lugar aún le perteneciera y nadie hubiera tenido derecho a ocuparlo en su ausencia.Lo primero que hizo fue mirar a Malek, directo y sin respeto, sin medir la dureza de lo que llevaba en los ojos, y luego… me miró a mí.Ahí fue distinto… y devastador.No fue una simple mirada… fue lenta, deliberada, recorriéndome sin pudor, sin intención de disimular nada. Sentí el impacto en la piel, en el pecho, en algo más bajo que no quise reconocer, y aun así no aparté la vista, porque hacerlo habría sido cederle demasiado.—Hermosa escena —dijo al fin con esa voz grave que parecía arrastrar algo peligroso—. El rey desayunando tranquilo mientras decide si deja que su reino arda o no.Malek no reaccionó de inmediato, como s
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