Jasemin.El palacio no volvió a sentirse igual después de esa mañana, no fue un cambio brusco, pero fue peor, fue lento, como si algo se filtrara por las paredes y se metiera en cada rincón sin que nadie pudiera detenerlo, y yo no lograba quedarme quieta, simplemente no podía.Caminaba de un lado a otro sin darme cuenta, atravesando pasillos, subiendo escaleras, deteniéndome apenas lo suficiente para escuchar, para observar, para intentar entender qué estaba pasando realmente más allá de lo que todos fingían ignorar.—Dicen que hay movimiento cerca del paso del este…—No “dicen”, lo confirmaron anoche…—Entonces ¿por qué no se ha ordenado nada todavía?Las voces bajaban cuando me veían, pero ya era tarde, el rumor ya estaba en el aire, creciendo, tomando forma, y lo peor era que nadie lo negaba, solo lo evitaban. Los guardias estaban más tensos, más rígidos, las manos siempre listas, las miradas más largas de lo normal, como si esperaran que algo ocurriera en cualquier momento.Y en m
Leer más