Jasemin.
El aire cambió en el instante en que él cruzó la puerta, no fue algo que pudiera explicarse con lógica, simplemente se sintió, como si la sala entera se tensara alrededor de su presencia. Aarón no entró como un invitado ni como un hermano que regresa, entró como si ese lugar aún le perteneciera y nadie hubiera tenido derecho a ocuparlo en su ausencia.
Lo primero que hizo fue mirar a Malek, directo y sin respeto, sin medir la dureza de lo que llevaba en los ojos, y luego… me miró a mí.