Jasemin.
El palacio no volvió a sentirse igual después de esa mañana, no fue un cambio brusco, pero fue peor, fue lento, como si algo se filtrara por las paredes y se metiera en cada rincón sin que nadie pudiera detenerlo, y yo no lograba quedarme quieta, simplemente no podía.
Caminaba de un lado a otro sin darme cuenta, atravesando pasillos, subiendo escaleras, deteniéndome apenas lo suficiente para escuchar, para observar, para intentar entender qué estaba pasando realmente más allá de lo que