Jasemin.
No hubo tiempo para pensar… todo se vino abajo de golpe.
El momento exacto en que todo dejó de sostenerse no se anunció, simplemente ocurrió, como si el palacio entero se partiera en dos sin previo aviso, y lo primero que lo confirmó no fueron los gritos… fue el sonido del metal chocando contra el metal, violento, seco, y demasiado cerca.
—¡Muévanla, ahora! Debemos proteger a la reina.
—¡Cierren esa entrada!
—¡No los dejen pasar!
No entendí nada, no completamente, pero mi cuerpo sí, po