El taxi se detuvo frente a la mansión cuando el sol comenzaba a esconderse detrás de los árboles. Luisa pagó, bajó con su bolso al hombro y caminó hacia la puerta principal con pasos lentos. No tenía prisa. La prisa era de él, no de ella.Al entrar, lo primero que vio fue la caja.Una caja enorme, alargada, envuelta en papel de seda color crudo, descansaba sobre la mesa de la sala. Un lazo de terciopelo color marfil la adornaba, como si fuera un regalo de Navidad. Luisa se acercó despacio, casi con desconfianza. Sus dedos rozaron el papel, sintiendo la textura suave y cara. Solo una persona podía haber pagado algo así.Erick.Abrió la caja con cuidado. Dentro, envuelto en más papel de seda, estaba el vestido.Era hermoso.Luisa contuvo el aliento.El vestido era color azul medianoche, un tono tan profundo que parecía absorber la luz a su alrededor. El cuerpo era ajustado, de un encaje delicado que dejaba entrever la piel sin mostrarla del todo. Las mangas eran largas, transparentes, t
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