Alejandro acompañó a Lucas y bebieron hasta el amanecer.Durante ese tiempo, Lucas no dejó de mirar el teléfono de vez en cuando, pero el celular permanecía en silencio, sin un solo mensaje, ni siquiera de spam.—Vámonos a casa. Deja de esperar.Alejandro le dio una palmada en el hombro para consolarlo.—Desde que empezamos a salir, todos los años en mi cumpleaños ella me ha dado su sorpresa puntualmente. Solo este año es la excepción.Lucas tenía el ceño fruncido, el pecho oprimido, sin entender nada.—Será mejor que la llames para preguntarle. Está embarazada, no vaya a ser que le haya pasado algo.Alejandro dudó un momento, pero al final no pudo evitar advertirle.Lucas, sin embargo, negó con la cabeza, imperturbable:—No, no te preocupes. Isabela siempre ha sido muy precavida. Aquella vez que fue a buscar la maca, la atracaron por el camino, y aun así consiguió proteger la maca para que no se la robaran, solo perdió unas pocas monedas que llevaba encima.Alejandro, al verlo tan con
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