Frente a la sala de urgencias del hospital.
Lucas estaba cubierto de sangre, temblando. Hacía un momento, el cuerpo de Valeria no dejaba de sangrar, sin que pudieran detener la hemorragia. La escena había sido aterradora.
Tenía la cabeza hecha un lío, en blanco.
Los gritos de Elena resonaban en el pasillo, pero Lucas parecía aislado del mundo, hasta le costaba respirar.
Cuando doña Rosa llegó tambaleándose, él reaccionó como si despertara de un sueño y la agarró del cuello:
—¡Doña Rosa, ¿qué dem