La decisión estaba tomada. La cabaña, que había sido un refugio, ahora era una trampa. Valeriah, con Elena a su lado, se dispuso a preparar la partida inminente. El sol empezaba a ponerse de nuevo, tiñiendo el cielo de una promesa agridulce.Euwen, la joven de diecisiete años, se acercó a Valeriah, sus ojos verdes llenos de preguntas y una mezcla de miedo y extraña expectación. Clara y Thomas estaban sentados, cabizbajos, aceptando a duras penas la verdad que acababan de escuchar. Euwen, hija de Marcus y de Sara, la hija del Alfa de los Guardianes de la Luz, era mucho más que la niña que creían. Poseía el poder ancestral de su madre, un don para crear portales y trasladarse, además de magia que aún dormía bajo un sello de Valeriah. Solo tres meses la separaban de cumplir los dieciocho, momento en que el sello se rompería, desatando su verdadero poder. Por ahora, solo muestras involuntarias de magia, como las flores en invierno o su conexión con los animales, se manifestaban en moment
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