—Sal de aquí, Carlo, déjame con Valentino —dijo Marisol con firmeza, su voz temblando apenas, pero con determinación.Carlo titubeó, sus ojos reflejando conflicto.Quería intervenir, quería protegerla a su manera, pero sabía que no podía forzarla.Finalmente, con un suspiro, dio un paso atrás y salió de la habitación, dejando que Marisol se quedara sola con Valentino.Marisol respiró hondo, tratando de calmar el temblor que le recorría el cuerpo. Se acercó a la cama donde él descansaba, su rostro pálido por la fiebre, pero todavía hermoso, imponente, vulnerable al mismo tiempo.Su corazón latía acelerado, mezclando miedo, alivio y deseo en un nudo imposible de desatar.—Vamos a recostarte —susurró, tomando su brazo con cuidado y guiándolo hasta la cama—. Debes descansar.Trajo paños limpios y agua tibia, humedeció cuidadosamente cada uno y los colocó en su frente, tratando de hacer que la fiebre bajara poco a poco.Sentía cada temblor de su cuerpo, cada respiración entrecortada, y eso
Leer más