Alyna negó de inmediato, sacudiendo la cabeza con fuerza, incapaz siquiera de procesar la acusación que acababa de caer sobre ella como un golpe.—No… yo no…Pero sus palabras no tuvieron peso.Carlo ya estaba dominado por la rabia.Sin escuchar, sin pensar, actuó.Sacó a Marisol de la piscina con rapidez, sosteniéndola con firmeza entre sus brazos, y al alzar la mirada hacia Alyna, sus ojos ardían de furia.—¿Cómo pudiste empujarla por celos?Aquella acusación fue como una sentencia. Alyna sintió que algo dentro de ella se rompía.—Carlo, yo no fui…Pero no alcanzó a terminar.En un impulso brutal, él la empujó.El mundo se volvió borroso.El impacto contra el agua fue seco, violento.El frío la envolvió de inmediato, un frío punzante que le cortó la respiración. Su cuerpo se tensó, paralizado por el shock. Intentó moverse, nadar, salir… pero su mente estaba en blanco.No podía creerlo.Carlo… la había empujado. El agua se volvió más pesada, más oscura.Y entonces, todo se desvaneció.
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