Valentino y Marisol regresaron a la mansión junto a la pequeña Lilith en medio de un silencio tenso que parecía envolverlos a los tres.
El trayecto había sido tranquilo, pero no en el buen sentido… sino en ese tipo de calma incómoda donde las palabras sobran porque el corazón está demasiado cargado.
Marisol no dejaba de pensar.
El enfrentamiento con Anabela seguía repitiéndose en su mente como una escena imposible de borrar. Cada palabra, cada mirada… cada herida abierta.
Tenía miedo. No del con