El ambiente se había vuelto irrespirable.
El golpe aún resonaba en el aire cuando el chofer, que hasta ese momento se había mantenido al margen por respeto, dio un paso al frente.
Su rostro reflejaba indignación contenida, pero también una clara intención de proteger.
—Señor, ya es suficiente —dijo con firmeza.
Intentó interponerse entre Marisol y Elías, pero no tuvo oportunidad.
El hombre reaccionó con una rapidez inesperada para alguien de su edad.
Su puño impactó directo en el rostro del chof