—Sal de aquí, Carlo, déjame con Valentino —dijo Marisol con firmeza, su voz temblando apenas, pero con determinación.
Carlo titubeó, sus ojos reflejando conflicto.
Quería intervenir, quería protegerla a su manera, pero sabía que no podía forzarla.
Finalmente, con un suspiro, dio un paso atrás y salió de la habitación, dejando que Marisol se quedara sola con Valentino.
Marisol respiró hondo, tratando de calmar el temblor que le recorría el cuerpo. Se acercó a la cama donde él descansaba, su rostr