El tiempo se detuvo.No fue una sensación vaga ni una exageración, fue literal. Todo se ralentizó en el instante en que la vi: la bala girando en el aire, avanzando hacia nosotros con una precisión imposible de ignorar.El jardín, la piscina, la noche… todo desapareció. Solo existía esa trayectoria recta, inevitable, y nosotros en medio.Quise moverme, abrir la boca, hacer algo.No pude.Entonces, el mundo volvió de golpe.Alaric reaccionó antes que yo. No lo vi decidirlo, solo sentí su mano cerrarse sobre mi brazo con una fuerza brutal y, en el mismo movimiento, su cuerpo interponiéndose entre la bala y yo.El impacto no fue como lo imaginé. No hubo explosión, ni un sonido dramático. Fue seco, cercano. Un golpe contenido.Y después… un jadeo.—Alaric— mi voz salió quebrada, ajena.Su cuerpo se tensó frente a mí. Por un segundo, pensé que iba a caer, que se desplomaría ahí mismo, pero no lo hizo. Se mantuvo en pie.Su agarre se volvió más firme, casi doloroso, y tiró de mí hacia un la
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