El Precio del Compromiso.
Las paredes brillaban bajo la luz cálida de los candelabros, y cada objeto, cada cuadro, parecía evaluarme mientras avanzaba. Alaric me esperaba en el salón principal, junto a la ventana que daba al jardín.
Su silueta recortada contra la luz de la luna me dio un escalofrío que no podía explicar. Por un instante, todo lo demás desapareció: los rumores de la universidad, los disparos de la noche anterior, la amenaza que flotaba en cada sombra… todo se concentró en él.
—Siéntate —dijo con esa voz