Máscaras y Susurros.
El sol todavía estaba bajo cuando llegamos a la universidad al día siguiente. A pesar de que había dormido pocas horas, la sensación de amenaza persistía.
Cada sombra en los pasillos, cada murmullo a mi alrededor me hacía recordar la noche anterior, la bala, la mansión.
Entré al campus, intentando concentrarme en algo tan simple como respirar.
Pero antes de que pudiera ubicarme en mi rutina habitual, sentí la mirada de alguien: Selene Duval, radiante y perfecta como siempre, rodeada de su grupo