Bajo la Superficie.
Me quedé inmóvil y confundida.
¿Qué acababa de pasar?
¿Por qué me había mirado así?
No había respuestas, solo preguntas, y una sensación extraña en el pecho, como si hubiera visto algo que no debía.
Alaric llegó minutos después.
Su expresión estaba controlada, pero el cansancio en sus ojos no pasó desapercibido.
No mencioné lo que había visto, algo en ese encuentro se sentía demasiado delicado, demasiado personal.
—Sabía que mi padre te pediría que te quedaras —dijo, con un asentimiento breve.