La Bala.
El tiempo se detuvo.
No fue una sensación vaga ni una exageración, fue literal. Todo se ralentizó en el instante en que la vi: la bala girando en el aire, avanzando hacia nosotros con una precisión imposible de ignorar.
El jardín, la piscina, la noche… todo desapareció. Solo existía esa trayectoria recta, inevitable, y nosotros en medio.
Quise moverme, abrir la boca, hacer algo.
No pude.
Entonces, el mundo volvió de golpe.
Alaric reaccionó antes que yo. No lo vi decidirlo, solo sentí su mano ce