La reunión del consejo directivo de Alcázar Enterprises del tercer jueves de mes tenía normalmente el ritmo predecible de los organismos que funcionan bien: orden del día, presentaciones, votaciones, café. Sebastián presidía con esa eficiencia que eliminaba el tiempo muerto sin sacrificar la sustancia, y los ocho miembros del consejo habían aprendido en once años a distinguir las reuniones de trámite de las que importaban por pequeñas señales en su postura.Esta reunión importaba.Ximena lo supo desde el momento en que llegó a la sala de juntas del piso cuarenta y dos de Torre Alcázar y vio la distribución de las personas alrededor de la mesa. No era la distribución habitual. Patricio, el hermano de Sebastián y Director de Desarrollo, estaba sentado en una posición que no era la suya, ligeramente fuera del eje central, como alguien que llegó tarde o que eligió deliberadamente no ocupar su lugar natural.Tomó nota de eso sin decir nada.Sebastián abrió la reunión con el orden del día es
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