El departamento de Renata en la colonia Condesa olía a café recién hecho y velas de lavanda, una combinación que normalmente habría calmado a Ximena pero que ahora solo intensificaba su ansiedad. Su amiga la esperaba en la pequeña sala con la laptop abierta sobre la mesa de centro y una expresión que Ximena había aprendido a reconocer como "encontré algo malo y no sabes qué tan malo es todavía."
—Siéntate —dijo Renata sin preámbulos—. Y prepárate porque esto es peor de lo que pensábamos.
Ximena