— Voy al baño, chicos. No hagan nada que yo no haría.Bruno aprovechó el momento, girándose hacia Rosie. Su mirada era intensa, y su mano subió a la mejilla de Harper, un toque suave, pero intencional.— Déjame ayudarte a olvidar, Rosie. Solo una noche. Tú y yo, como siempre debimos ser.Rosie sintió el calor de su aliento cerca, pero su cuerpo se tensó. Lo empujó suavemente, apartándose.— No, Bruno. No puedo.— ¿Por qué no? Ese Maximus te trata como basura. Yo te daría todo.Intentó acercarse de nuevo, pero ella negó con la cabeza, los ojos llenos de una tristeza que no podía ocultar.— No puedo fijarme en otro hombre, Bruno. No puedo amar a nadie más porque… lastimosamente, mi corazón le pertenece a Maximus Livingston.Las palabras salieron como un susurro doloroso, pero liberador.— Ha sido mi peor tormenta, mi peor error. Lo amé desde el pasado, cuando me burló, y no puedo sacármelo del corazón. Es como si estuviera grabado ahí con fuego.Bruno se detuvo, su expresión cambió de d
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