—Aria, ¿qué haces aquí? No te acerques tanto, ya todos saben que soy un hombre casado, quiero evitar una polémica.
—Se siente horrible tenerte cerca y no poder besarte, pero lo comprendo, cariño. ¿Irás esta noche a mi apartamento?
—No te aseguro nada.
—¿Y qué haces aquí?
—Vengo… —hizo una pausa—. Solo vine a tomar algo.
—Entonces vamos a beber juntos.
—No, alguien espera por mí. Te veré luego.
—Espera —lo agarró del brazo—. No sabes las ganas que tengo de besarte, te amo, lo eres todo para mí.