La música había terminado, pero la atmósfera seguía cargada de electricidad. La bachata nos había dejado pegados, con el calor de nuestros cuerpos mezclado y un hilo de deseo imposible de ignorar. Me acerqué a él sin pensar, y él no se apartó. Su mirada me atrapó, intensa, ruda y a la vez profunda, y no pude contenerme.—Mm… —susurré, apenas audible—. No puedo… no quiero apartarme.Él sonrió, apenas perceptible, y dio un paso hacia mí, acercándose aún más. La distancia desapareció en un segundo, y pronto estábamos frente a frente, con su respiración mezclándose con la mía. La tensión que había estado creciendo durante toda la tarde se transformó en algo más tangible, más urgente.Nos besamos de inmediato, lento y profundo, dejando que cada movimiento hablara por nosotros. Sus manos descansaban sobre mi espalda, firme y seguro, mientras mis dedos se enredaban en su camiseta. Cada roce era electricidad pura, y sentí cómo el mundo alrededor desaparecía, dejando solo la sensación de él, d
Ler mais