No le dije nada a Valentino.Tres días. Cuatro. Una semana entera.Seguí desayunando con los niños como si nada. Seguí firmando contratos y atendiendo reuniones y siendo Sophia Marchetti, empresaria multimillonaria, madre de dos gemelos, mujer sin fisuras visibles. El traje de Sophia era el que me había cosido yo misma, capa por capa, año por año, y lo usaba todavía con la fluidez de quien lo lleva tanto tiempo que ya no nota el peso.Pero por dentro era puro cristal roto.— · —Lo que sabía sobre Enzo Rossi antes de que Diana pronunciara su nombre cabía en media página.Ochenta y cinco años. Nacido en Siena en una familia de comerciantes que él convirtió en empresa y luego en corporación y luego en el Grupo Rossi, antes de que Valentino llegara para hacerlo todavía más grande. Retirado en una villa en la Toscana. Un hombre que aparecía en las fotos de archivo de los años noventa con la misma expresión que tendría en las fotos de ahora: la de alguien que ya ha decidido todo antes de q
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