La fiesta se desarrollaba con naturalidad, envuelta en luces cálidas, música suave y risas que llenaban cada rincón de la mansión.Los cuatro recién casados estaban al centro de la pista. El vals comenzaba y por un momento… Parecía que flotaban.Los movimientos eran perfectos, sincronizados, elegantes… como si el tiempo se hubiera detenido solo para ellos.Las telas de los vestidos giraban en el aire, los trajes impecables marcaban cada paso, y las miradas… Las miradas lo decían todo.Amor, devoción, historia.Al terminar, un aplauso envolvió el salón, y poco a poco las demás parejas se unieron a la pista, rodeándolos, continuando la danza.Erick tomó a Amelia de la cintura, atrayéndola con cuidado hacia él, la miró… como siempre lo hacía. Con ese amor infinito que parecía no tener fin.—Mi hermosa Mily… —murmuró cerca de su oído— te ves tan hermosa como el primer día que te vi… cada día me enamoro más de ti… cada día te amo con más devoción… eres todo lo que pude desear… tú y nuestro
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