Damián tecleaba rápido mientras Arabella le seguía el ritmo.—Bien, cerraste bien esa entrada, Ara… eres un genio.—Gracias, Damián…Él se tronó los dedos y el cuello, y se tiró para atrás en la silla, mientras Ara seguía tecleando unas cosas, cuando la puerta de la oficina se abrió. Maryorie venía con una sonrisa tímida.—Hola, Damián.—Maryorie, hola… dime, ¿en qué puedo ayudarte?—Te traje esto…Maryorie sacó una Monster de su bolsillo.—Sé que te gustan y, como tuve que salir a hacer un depósito, aproveché de comprarte una.—Mayi, no era necesario… de verdad… no es necesario que me des tantos regalos.—Bueno, es que… quería saber si le puedes echar un ojo a mi impresora… últimamente solo imprime negro, no me puede salir el color…Ara los miraba sin perder detalle.—Está bien…Ara se paró.—Yo puedo ir, tú mira el nodo central.—¡No! —gritó Maryorie— quiero decir… es que hay otras cosas más que me gustaría que sí podrías revisar, Damy… porfi…Damián se puso de pie.—Ara, no hay pro
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