Anabel se encontraba en un estado de incertidumbre, atrapada entre sus sentimientos por Giovani y Leonardo. Cada día que pasaba, la presión aumentaba, y la sombra de la traición se cernía sobre ella. No podía dejar de pensar en las palabras de Leonardo, en su risa burlona y en la manera en que había desafiado su autoridad. Mientras tanto, en las sombras, Vincenzo estaba tramando un plan para apoderarse del poder a como diera lugar.Vincenzo sabía que Leonardo era un traidor de la mafia francesa, y eso era algo que podía aprovechar. "Si logro convencerlo de que se una a mí, podré desestabilizar a Anabel y tomar el control," pensó, su mente maquinando un plan que podría cambiar el rumbo de la mafia italiana.Decidido a actuar, Vincenzo llamó a Leonardo. "Necesito verte," dijo, su voz cargada de autoridad. "Es urgente."Se encontraron en un almacén abandonado, un lugar alejado de miradas indiscretas. Al llegar, Leonardo fue recibido por los guardias de Vincenzo, quienes lo tomaron a la f
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