El Hotel Emperador, donde Luciana había convocado su conferencia de prensa, era un edificio de veinte pisos en el corazón financiero de la ciudad, su vestíbulo de mármol y cristal diseñado para intimidar. Cuando llegamos, cuarenta minutos antes de la hora programada, ya había más de cincuenta reporteros esperando, cámaras y micrófonos multiplicándose como una plaga.—Todavía puedes cambiar de opinión —dije a Sebastián mientras nuestro auto se detenía frente a la entrada lateral.—No —respondió, su mandíbula tensa—. Luciana ha estado controlando esta narrativa desde que regresó. Es hora de que pierda ese control.Carolina, quien nos había acompañado junto con Solano y cuatro guardaespaldas, revisaba su tablet.—La conferencia de prensa está siendo transmitida en vivo por seis cadenas. Hice algunos llamados, tengo periodistas aliados que harán preguntas difíciles a Luciana si se les da la oportunidad. Pero Valentina, Sebastián, necesitan entender que una vez que entren a esa sala, todo
Leer más