La hora que Carolina necesitaba para preparar el paquete de prensa se convirtió en la hora más larga de mi vida. Mientras ella organizaba años de evidencia en un formato que los medios pudieran digerir, Sebastián y yo nos encontramos en su oficina, rodeados de silencio y decisiones que no podían deshacerse.
—¿Alguna vez te arrepientes? —preguntó Sebastián de repente, su voz apenas audible—. De haber aceptado mi propuesta esa noche bajo la lluvia.
Lo miré, viendo la tensión en cada línea de su r