Luciana observaba con una sonrisa de triunfo apenas contenida. La voz de Carolina explotó en mi oído.—¡Valentina, no! Es una trampa. Ese reporte es falso, Solano lo confirmó. Luciana lo fabricó.Pero el daño ya estaba hecho. Las cámaras habían capturado mi rostro de shock, la culpa en los ojos de Sebastián, y ahora cada persona en ese salón estaba susurrando, especulando, creando narrativas que destruirían todo lo que habíamos construido.—Valentina —dijo Sebastián, alcanzando mi mano—, déjame explicar.Aparté mi mano, el gesto puramente instintivo. Vi el dolor que cruzó su rostro, y odié que incluso en ese momento, mi primer impulso fuera consolarlo.—¿Explicar qué? —pregunté, consciente de que cada palabra estaba siendo grabada, de que este momento definiría cómo el mundo nos vería de ahora en adelante—. ¿Explicar que me investigaste como si fuera una adquisición corporativa? ¿Explicar que sabías exactamente qué botones presionar porque ya habías estudiado cada aspecto de mi vida?
Ler mais