OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 52.
Durante la tarde, mientras él se encargaba de algunos preparativos, yo me arreglé con más cuidado del habitual. Elegí un vestido hermoso, ligero, que se movía con el viento y resaltaba mi figura sin ser excesivo. Me miré al espejo durante un rato, reconociendo a la mujer que me devolvía la mirada. Ya no era la misma de antes, había cicatrices, en conjunto con miedo superado, y también había esperanza. Como habíamos acordado, cuando estuve lista bajé a la sala de la mansión, donde pacientemente esperé a mi pareja. Cuando Héctor apareció, tuve que sonreír, pero con nerviosismo, por lo atractivo que él se veía ante mis ojos. Lucía mucho más informal que yo, con una camisa clara y pantalones de tela negros, el cabello apenas desordenado por la brisa marina. —Te ves increíble —dijo Hector al verme. —Tú también —respondí ligeramente avergonzada—, aunque claramente no nos pusimos de acuerdo. —Me gusta que destaques —sonrió, mirándome como si me devorara con los ojos—, siempre lo h
Leer más