OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 49.
Héctor y yo decidimos viajar casi sin pensarlo demasiado.
No fue una decisión impulsiva, sino una necesidad silenciosa que ambos compartíamos desde hacía días: alejarnos. Respirar. Recordar cómo era vivir sin mirar por encima del hombro cada cinco minutos. Así fue como terminamos preparando un viaje a la isla privada de mi familia en Hawái, una propiedad de los Silverstorm que había sido parte de mi infancia durante años y que, por distintas razones, había quedado enterrada bajo el peso del tie