OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 67.
La desesperación me invadió por completo.No fue un miedo lento ni progresivo. Fue una oleada violenta que me golpeó el pecho, que me dejó sin aire y sin pensamientos claros. Sentía el corazón desbocado, las manos frías, la vista borrosa. Todo mi cuerpo reaccionaba antes que mi mente, como si algo primitivo se hubiera activado dentro de mí.—Busquen… —logré decir, con la voz rota— Busquen alrededor, en cada esquina, debemos hallarlos a cualquier costo...Héctor no dudó, organizando a todos los presentes, que no eran suficientes, pero… Esperaba que pudieramos encontrarlos.—Revisen todo el perímetro —ordenó Hector con firmeza—, Cada metro, cada rincón del jardín, ¡Quiero que revisen todo!La sola idea me resultaba insoportable, temía lo peor… Temía encontrar algo más.Avanzamos entre los árboles, con linternas iluminando el suelo húmedo, los arbustos, los senderos ocultos que rodeaban la villa. Cada sombra parecía un cuerpo. Cada forma irregular me hacía contener la respiración, espera
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