OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 57.
Me quedé en la habitación.
Cerré la puerta con llave apenas crucé el umbral, como si ese gesto pudiera protegerme de todo lo que sentía en ese momento. Apoyé la espalda contra la madera durante unos segundos, respirando con dificultad, intentando ordenar mis pensamientos. El silencio del cuarto me envolvió de inmediato, espeso, cargado de emociones que no sabía cómo procesar.
Estaba furiosa, dolida, y confundida.
Me quité los zapatos con movimientos torpes y me senté al borde de la cama, dejand