Seraphina se dejó caer de rodillas, ignorando el hielo que le quemaba la piel a través de la ropa. Se arrastró hasta él, hundiendo las manos en la nieve hasta alcanzar su rostro. Estaba helado. El Alpha letal que hacía temblar a las manadas más peligrosas, yacía pálido y desprovisto de su fuerza titánica, con los labios adquiriendo un tono azulado que aterrorizó a Seraphina más que cualquier monstruo de las minas.—Ronan, mírame —suplicó ella, acariciando sus mejillas, limpiando los copos de nieve que caían sobre sus pestañas oscuras—. Quédate conmigo. Por favor, mi amor, no me dejes sola.Él no respondió. Apenas un hilo de respiración agitaba su pecho.Un gruñido bajo la hizo levantar la vista. El Rogue, en su imponente forma de lobo, se acercó a paso rápido. Con el hocico, empujó suavemente el hombro de Seraphina y luego señaló con la cabeza hacia la espesura oscura del bosque.Allí, casi camuflada entre los troncos centenarios y cubierta por un manto blanco, se erguía la silueta
Leer más