Ático de la Torre Volkov, dos semanas después del atentado. Alexei estaba durmiendo plácidamente en la cuna, cuando de repente, una fiebre de 39.8 lo derriba como un rayo en plena noche. A las 03:17 a.m. El llanto del bebé es un cuchillo que despierta a Sofía primero. Se levanta de un salto, corre a la nursery y lo encuentra ardiendo, la carita roja, los ojitos vidriosos. —¡Viktor! ¡Llama al pediatra, ya! Ay no... Alexei está muy mal. Viktor, todavía con el hombro vendado y dolorido, agarra al niño en brazos con cuidado infinito y siente el calor que quema a través del pijamita. —Shhh, malysh (pequeño)… papá está aquí… Llegan al hospital infantil privado en menos de quince minutos, El pediatra los hace pasar inmediatamente, revisa y da los siguientes diagnósticos; infección respiratoria alta, posible neumonía incipiente, gracias a ello, es ingresado de inmediato, suero, antibióticos y oxígeno. Después de 48 horas sin dormir, Sofía y Viktor se turnan al lado de la cuna, ella
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