El placer era intenso, su miembro latiendo dentro de ella con una urgencia que le robaba el aliento, cada movimiento enviando ondas de fuego que lo acercaban al borde demasiado rápido. Sofía gemía bajo, sus manos en su espalda, "Sí, Viktor, así, pero despacio... oh, se siente tan lleno". "Viktor, no pares, pero aguanta", susurró ella, mordiendo su labio. Él jadeó, sintiendo el orgasmo construir como una tormenta, y se salió con un gruñido ronco, su miembro palpitando en el aire frío, "No puedo... es demasiado caliente, me quema por dentro". Respirando pesado para controlarse, la giró con cuidado, posicionándose detrás y entrando en ese lugar oscuro con un empuje controlado que lo hizo durar más, el ritmo ahora lento y profundo, permitiéndole saborear cada segundo mientras ella arqueaba la espalda, gimiendo con voz ronca. "Ahí, Viktor, sí... dura más, me encanta", jadeó ella, presionando contra él. Él
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