DanteNo pude evitar arquear una ceja cuando la vi. Esta chica… ¿como demonio entro a trabajar aqui? Y lo peor, que se notaba claramente que esta embarazada. Su vientre se nota un poco abultado, su rostro pálido, el sudor marcando su frente, por el cansancio, todo en ella gritaba vulnerabilidad. La observé con detenimiento desde el umbral de mi oficina, y cuando intentó incorporarse torpemente, sentí un nudo extraño en el estómago. Era un desastre andante y eso a mi no me gustaba.—¿Qué hace una mujer embarazada en mi empresa? —solté con frialdad, cruzando los brazos sobre el pecho—. ¿Cómo entraste aquí? ¿Dime quien demonios te contrató en tu estado?Ella se sobresaltó, los ojos vidriosos, temblorosos, llenos de súplica. No debo sentir lastima de ella.—Por favor, señor… Discúlpeme, se lo pido. No me eche… Necesito este trabajo — suplico con voz quebrada—. Le aseguro que no comentaré nada, esto es…Se tambaleó un poco, como si estuviera a punto de desmayarse. La fiebre era evidente.—
Leer más