Antonella
El día se me había pasado volando. Ya estaba cayendo la tarde y yo seguía dando unas vueltas por las tiendas, buscando ropa para bebé. Me faltaban poco más del mes para dar a luz, y afortunadamente, mi vientre aún no se notaba demasiado. Eso me permitía seguir trabajando, gracias también a la generosidad del señor Belmoth, quien me había dado la oportunidad de mantener mi empleo sin importar los chismes o las opiniones malintencionadas de los demás.
Solo esperaba que él pudiera seguir