Antonella
El día se me había pasado volando. Ya estaba cayendo la tarde y yo seguía dando unas vueltas por las tiendas, buscando ropa para bebé. Me faltaban poco más del mes para dar a luz, y afortunadamente, mi vientre aún no se notaba demasiado. Eso me permitía seguir trabajando, gracias también a la generosidad del señor Belmoth, quien me había dado la oportunidad de mantener mi empleo sin importar los chismes o las opiniones malintencionadas de los demás.
Solo esperaba que él pudiera seguir aguantando mi situación por un tiempo más. Al menos hasta que nacieran mis bebés. Luego buscaría una guardería o alguien que pudiera cuidarlos mientras yo continuaba con mi rutina. Incluso me había aumentado el sueldo, y eso era una bendición. Con ese dinero extra compré algunas ropitas para los pequeños y aparté lo de la renta. Pensaba quedarme en ese cuarto un mes más, y luego buscaría un apartamento cómodo y adecuado para los tres.
La señora Guzmán me había ofrecido su bungalow, pero no quer