Viernes, 1:15 PMJoe’s Coffee estaba moderadamente lleno cuando Isabelle Curtis empujó la puerta. El aire olía a café recalentado, a azúcar, a libros abiertos demasiado tiempo sobre mesas pegajosas. A la normalidad que Stefan quería contaminar.Liam había reducido a Ethan Cole a una rutina: viernes, Joe’s, americano simple, mesa junto a la ventana. Isabelle solo tenía que encajar en el paisaje, volverse un detalle más, como el ruido del vaporizador o la gente que entraba y salía sin mirar a nadie.Escaneó el local con una calma aprendida, y ahí estaba: ventana, laptop abierta, libros apilados, la concentración de alguien que todavía cree que el mundo se arregla estudiando lo suficiente. Había algo casi irritante en esa fe. Algo que no combinaba con Manhattan.Pidió un americano simple y eligió una mesa a dos de distancia: cerca para existir, lo bastante lejos para no “aparecer”. Sacó Cien años de soledad del bolso. El libro era su escudo; si alguien miraba, vería a una chica leyendo, n
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