9:03 AM. Mansión Vanderbilt.
Luciana cruzó el umbral del estudio de Richard Vanderbilt esforzándose por mantener una máscara de hierro. Sus tacones resonaban contra el parqué con una cadencia que pretendía proyectar una seguridad que, en realidad, se desmoronaba bajo sus costillas.
La habitación era un santuario de poder: estanterías de caoba que se elevaban hasta el techo, el aroma a cuero viejo y tabaco caro, y aquel escritorio monumental que había sido testigo de decisiones que alteraban el r