7:38 PM.
Larry Webb revisaba las últimas capturas en la pantalla de su cámara de alta resolución. Lo había capturado todo: primero, a Vanderbilt saliendo del edificio con la furia vibrando en cada uno de sus movimientos, como una tormenta contenida en un traje impecable.
Y ahora, a ella.
Luciana bajaba las escaleras del bloque de apartamentos, transformada, con un vestido de noche color esmeralda que hacía un juego peligroso con el verde de sus ojos. El moño perfecto, el maquillaje sin grietas.