Quedaban menos de 48 horas para el jueves.
11:47 AM. Mansión Sterling.
Luciana permanecía inmóvil frente al imponente ventanal del estudio de su abuelo. El vidrio devolvía su reflejo con una nitidez cruel: ojeras, mandíbula apretada, las manos que normalmente firmaban acuerdos millonarios temblando apenas mientras sostenía una fotografía enmarcada de Eduardo Sterling sonriendo el día de la inauguración de Sterling Maritime. En la imagen, él se veía invencible.
Luciana no quería respuestas etern