La televisión de la sala estaba encendida, con risas y voces que llenaban el ambiente, pero Valentina estaba sentada en un rincón del sofá, solo escuchando un ruido confuso y lejano.Extendió la mano y tanteó la mesa de centro sin rumbo, pasando por el posavasos y el control remoto, sin lograr encontrar su taza de té de jazmín favorita.Su vista estaba cubierta por una niebla espesa; todo solo tenía contornos borrosos, sin forma clara.Otra vez lo mismo.Valentina bajó las pestañas, sintiendo una punzada de amargura y frialdad en su pecho.Ya habían pasado seis meses enteros.Desde aquel día en que entró a la oficina de Alejandro y lo sorprendió besándose con Camila detrás de las cortinas, sin ningún pudor ni remordimiento, su corazón, que le había entregado durante cinco años, se rompió en mil pedazos.En ese momento no dijo nada, se marchó avergonzada y confundida. Con el corazón destrozado condujo de regreso a casa y perdió el control del coche, chocando contra la barandilla.Estuv
Leer más